Horquilla telescópica | Suspensiones de moto

Horquilla telescópica | Suspensiones de moto

17 abril, 2020

Las horquillas de una motocicleta han sufrido numerosos cambios según ha ido evolucionando la tecnología. En la actualidad, la horquilla telescópica es la que más se utiliza. ¿Conoces para qué sirve y cómo funciona?

Qué es la horquilla telescópica

La horquilla de la motocicleta es aquella parte que conecta el manillar y el chasis con la rueda delantera, por norma general mediante abrazaderas triples. Puede llevar suspensión incorporada, así como el freno delantero, y permite que al cambiar de dirección en las curvas el eje vertical pueda girar. De esta manera, se disfruta de una mayor estabilidad durante estas y en las frenadas, así como de una conducción más suave.

Si nos centramos en la horquilla telescópica, esta incluye tubos concéntricos que en su interior pueden llevar alguno de los componentes de la suspensión, como el amortiguador o el resorte helicoidal. Puede presentarse con un formato tradicional o bien estar invertida.

Las primeras motos de fábrica que utilizaron la horquilla telescópica fueron los modelos R12 Y R17 de BMW, con un sistema de amortiguación hidráulico. La ventaja que ofrecía era una mayor comodidad en la conducción, así como la absorción de parte de la energía durante la frenada. Cuanto más fuerte sea la frenada, más se doblará la horquilla telescópica y mayor será la energía que absorba.

En la actualidad, constituye el tipo de suspensión más utilizado en las motocicletas, con independencia de si se trata de un modelo deportivo, custom, off road, etc. ¿Por qué? Por las múltiples ventajas que ofrece, como su sencillez, su efectividad, la rigidez que presenta y la facilidad para el mantenimiento. Además, resulta bastante ligera y ofrece una estética que resulta atractiva.

Funcionamiento de la horquilla

Como elemento de suspensión, la horquilla telescópica es parte de la zona elástica del chasis y su función es la de absorber aquellas irregularidades que presente la carretera. Al mismo tiempo que se mantiene controlada la conducción, la rueda puede desplazarse en vertical para poder no perder nunca el contacto con el suelo.

Ante cualquier obstáculo, el neumático se deforma inicialmente para absorber las irregularidades mencionadas. Al suceder esto, la fuerza que se ha ejercido continúa empujando y comprime el muelle de suspensión, que se tensa para absorber también la energía del impacto y permitir que el chasis se mantenga en horizontal con respecto al suelo.

Una vez se supera el obstáculo, el muelle recupera su longitud, libera energía y empuja la rueda hacia abajo para que recupere su posición y no pierda contacto con el suelo. El amortiguador, en este caso la horquilla telescópica, es la que permite el control del movimiento de aquel al convertir la energía en fricción y en calor.

Puesto que la horquilla es un sistema hidráulico, se utiliza un aceite especial que pasa por los orificios del pistón. Al regular la densidad de este y la cantidad o el tamaño de los orificios, varía la velocidad con la que el muelle sube o baja.

La horquilla telescópica convencional es aquella en la que la botella inferior es la parte móvil, mientras que en la invertida, al estar montada a la inversa, la botella está en la parte superior, y la barra se desliza en su interior. La ventaja de esta es que se reduce el peso de los componentes que se mueven, y por tanto se reduce también la inercia.

Y hasta aquí nuestra explicación de la horquilla telescópica. Si quieres seguir descubriendo cómo funciona una motocicleta, no te pierdas ninguna de nuestras noticias.