Mi primera carrera


mi-primera-carrera-crispiEl día de mi primera carrera, era Noviembre en el circuito de Motorland, Alcañiz. Temperatura de asfalto cinco grados, muchísimo frío. La noche anterior, como ya es habitual, dormí fatal, pero eso no me frena a la hora de darlo todo en pista el día de la carrera.

Estaba en el box con familiares y amigos que me tenían en palmitas: me limpiaban la moto, me avisaban cuándo tenía que empezar a estirar, me daban de comer… vamos me sentía como un auténtico piloto, no me faltaba de nada.

cristina-mujeres-moteras

Salí a pista a los cronometrados muy nerviosa, me temblaban hasta las pestañas y es que nos habían anunciado que juntarían a las 600c.c y las 1000c.c en la misma carrera buffff que miedito.

Mi primera carrera

Bueno, al llegar al box con las manos entumecidas por el frío vi que los tiempos no salían, el consuelo era que a nadie le iba bien.

En la segunda crono,  me encontraba mejor, pero aún así no conseguí buenos tiempos debido al frío, no tenía nada de confianza, el neumático delantero era como si no lo sintiera, como si fuera flotando. Aún así no salí mal situada, incluso tenía un par de motos de 1000c.c. detrás de mí, así que estaba contenta.

Al llegar el momento de salir a formar parrilla de salida, estaba muy tranquila (raro en mí) pero es que estaba tan feliz… me acuerdo de chillar y aplaudir cuando estaba en mi línea de salida, los compañeros se reían.

cristina-mujeres-moteras-(2)

Sólo el hecho de verme ahí, con mi paragüero y mis “mecanicos” bufff qué momento! se me acelera el corazón al recordarlo. Cuando se apagó el semáforo, salí bastante bien y eso que no había salido nunca de parado, pero se me dio bien.

Durante la carrera tuve una bonita lucha con una GSXR1000 y me lo pasé como una niña pequeña. No ganaría la carrera, pero desde luego que ninguno me ganaba en felicidad.

Una cosa que me gustaría reseñar es el compañerismo, el cariño y arropo que tuve por parte de mis rivales en pista, es una sensación muy bonita cuando acabas la carrera y todos nos fundimos en abrazos, ahí no hay edad ni sexo, somos todos iguales.

De verdad, es una experiencia muy bonita y que os invito que viváis una vez en la vida, aunque sea alguna carrera pequeña.

Es algo muy bonito.

Crispi. (Síguela en Facebook)