Cuando hablamos de motos, una de las cosas más importantes que hay que tener en cuenta son los frenos. Por suerte, para las moteras como nosotros, estos elementos de seguridad para nuestra moto han mejorado muchísimo en los últimos tiempos, y para que podamos quemar kilómetros con toda tranquilidad y seguridad es imprescindible que sepamos algunas cosas sobre el freno de disco.

El freno de disco, el más común en todas las motos

No importa demasiado si estamos hablando de motocicletas o de scooters, en todas ellas nos vamos a encontrar que el tipo de freno que montan es el freno de disco en rueda trasera y delantera. Aunque todavía queda alguna moto que lleva freno de tambor, es raro encontrárselo hoy en día.

Si tuviéramos que señalar alguna diferencia entre ambos sistemas, podríamos decir que el de tambor está dentro de una caja y las pistas de roce con la rueda están fuera. No son, ni de lejos, tan efectivos como el de disco.

¿Cómo están formados?

El freno de disco se ven a simple vista. Su función es, primero, la de hacer que el calor generado por el rozamiento de los discos y las pastillas se disipe y no le haga perder efectividad al frenar. 

Este tipo de sistema está compuesto por los discos de frenado, que podemos encontrar perforados para que así se elimine el calor o el agua de lluvia, lobulados o en forma de onda, haciendo que su peso sea bastante menor.

Las pastillas son otro elemento que están en contacto directo con los discos. Las podemos encontrar de diferentes clases:

  • Orgánicas: se agarran bien, son silenciosas y buenas para usar con bajas temperaturas, aunque se gastan más rápidamente.
  • Semimetálicas: son las más habituales entre los moteros. Aguantan bien temperaturas más altas por su componente de metal.
  • Metálicas: para usarlas bien vas a tener que frenar un poco más intensamente, pero son buenas para usarlas mucho y con temperaturas importantes.
  • Carbono: estas pastillas son semimetálicas y están dotadas de un tratamiento de carbón para mejorar sus prestaciones.

Hay un elemento que es el que manda la presión a las pastillas usando los pistones, la pinza. Según el número de pistones que tenga así será la cantidad de componentes que manda la presión al frenar a la pinza. Tener varios pistones es mejor, porque así la presión queda más repartida sobre la pastilla y frenarás mejor. No obstante, para que sea aún mejor, tendrás que tener un buen anclaje.

La presión hasta la pinza se envía desde el pedal gracias a la bomba. Es donde se guarda el líquido de frenos. Al pisar el pedal, el líquido queda comprimido y deriva esa presión a la pinza y las pastillas; al soltar, esta deja que los pistones y las pastillas recuperen su posición.

Por último, los latiguillos son unos conductos por los que circula el líquido de frenos, como las venas de la moto. Los hay trenzados con metal o hechos de goma.