Las motos eléctricas son, a menudo, un tema de polémica. Cada vez más populares para moverse por la ciudad, cuentan con muchos detractores ya que su precio no compensa con las menores prestaciones que ofrece. Si te planteas adquirir una, vamos a ver si es realmente posible ahorrar con las motos eléctricas.

Cómo funcionan las motos eléctricas

Este tipo de motos se desplazan gracias a un motor eléctrico de propulsión. La principal ventaja de estas motos, y el motivo por el que se han vuelto tan populares en la actualidad se debe a que no contaminan; ni atmosférica ni acústicamente.

El número de estas motos que se han vendido van en aumento año tras año. Sin embargo, hay que parar y hacerse la pregunta de si es realmente posible ahorrar con las motos eléctricas. Ya que, como cualquier tipo de vehículo, está indicado para un uso concreto.

Si estamos pensando en adquirir una de ellas, debemos tener en cuenta primero la distancia que vamos a recorrer y el tiempo del que disponemos para recargar la batería. Aunque presentan ventajas innegables, no podemos obviar sus inconvenientes.

Cómo podemos ahorrar con las motos eléctricas

La forma en que podemos ahorrar con las motos eléctricas viene a través de diferentes frentes. En primer lugar, el ahorro se logra mediante el combustible. Puesto que se trata de motos eléctricas no debemos pasar por la gasolinera para repostar, sino que tiraremos de la batería.

El problema que aparece aquí hace referencia a las distancias, ya que este tipo de motos no están diseñadas, en su mayoría, para recorrer muchos kilómetros. Por el contrario, alrededor de treinta es la cantidad máxima diaria que suele establecerse para ellas. En números, podemos llegar a ahorrar con las motos eléctricas varios euros por una misma distancia.

Lo que debemos tener en cuenta es si esa distancia nos será suficiente. Para que la moto pueda seguir funcionando habrá que recargar la batería, y eso lleva un tiempo. Aunque las baterías actuales de ion-litio tienen una duración mayor que sus antecesoras, no nos permiten realizar viajes de medio o de largo recorrido.

En lo que respecta al mantenimiento, también es posible ahorrar con las motos eléctricas, al no tener que realizar cambios de aceite o de filtros. Ni tampoco los costes operativos que genera un ciclomotor que funciona por combustión.

Por último, también podemos ahorrar con las motos eléctricas en contaminación. Al no emitir gases tóxicos a la atmósfera ni tampoco ruidos relacionados con el motor. Si bien puede parecernos que estos aspectos son menos relevantes para nosotros, las normativas europeas nos están obligando paulatinamente a que sí nos importe.

El principal inconveniente que tienen este tipo de vehículos y el motivo por el que se cuestiona si llegamos a ahorrar con las motos eléctricas es su precio. Este es mucho más alto que para una moto de combustión, y dado que las prestaciones son menores, debemos valorar si eso nos compensa.

En conclusión, en el día a día y para distancias cortas sí es posible ahorrar con las motos eléctricas. Sin embargo, si no podemos hacer frente al elevado desembolso inicial y además nuestras necesidades son algo mayores, el ahorro no compensará.