Casi de una manera improvisada una tarde acabé en la playa de Castelldefels con mi moto para hacer una sesión de fotos de verano. Al principio me sentía rara y estaba algo tensa pero a medida que iba transcurriendo la tarde me sentía mucho mejor. Estaba con una de las cosas que más me gustan en este mundo, mi moto, así que nada podía salir mal. Ella me transmite energía, fuerza y diversión así que solo tenía que dejarme llevar.

La única diferencia era que en vez de ir despelujada, con el maquillaje corrido y el mono de cuero puesto en un bar de carretera, estábamos las dos en la playa tomando los últimos rayos de sol.

Hoy, último día de verano, os enseño lo que Joan Lesan captó con su cámara esa tarde de verano.

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