Recuerdo cuando en el cole nos daban un bolígrafo azul y otro rojo y nos hacían repetir una y otra vez las mismas palabras y las mismas frases. Varias veces por semana nos tocaba escribir durante largos ratos en unos cuadernos que tenían marcadas las líneas en rojo. Era un constante hasta que lográbamos aprender a escribir.
Algunas veces perdía la noción de lo que escribía pero cada vez que iniciaba una nueva frase era un esfuerzo por superarme. No salirme de las rallitas, no torcerme, una letra más bonita y un juego de muñeca más suave.
Al principio era difícil, lento, requería mucho esfuerzo y concentración. Casi era como si las rallitas se moviesen a tu paso y te obligasen a salirte. Incluyo parecía que tuvieses que agarrar el bolígrafo con fuerza sobre-humana para evitar que fuese por libre.
Con el tiempo iba siendo más fácil, la mano más suave, menos fuerza, las rallitas parecían más anchas y podías escribir más rápido y con mejor resultado.
Al final incluso ibas adoptando tu propio estilo y manera de escribir. Ya no hacías caligrafía. Escribías sin más. Una letra que era y aún hoy es, un reflejo de la personalidad de cada uno.
Trazar las curvas es como hacer caligrafía.
Empiezas muy despacio esforzándote en no salirte del carril y en ir trazando las curvas correctamente. No rectificar trazadas ni agarrarte a la moto como si se fuese a caer o a desmontar. Tensión, lentitud y cierta brusquedad te caracterizan al principio.
Poco a poco te vas relajando y cogiendo soltura. Intentas ser más fina y elegante encima de tu moto. Como si de una pluma se tratase, vas dibujando el recorrido a través de las sinuosas curvas. Una tras otra hasta lograr enlazarlas a la perfección.
Con el tiempo olvidas la trazada y solo piensas en buscar tu propio estilo, mejor postura, más finura o más velocidad en una técnica depurada.
Al igual que dejas de hacer caligrafía para pasar a escribir, dejas de circular para pasar a conducir e incluso pilotar.
A mi parecer es en este momento en el que aparecen los artistas de las curvas. Algunos siempre tendrán una mala letra o una trazada incorrecta pero otros, como si fuesen amanuenses, no trazan sino dibujan sobre el asfalto a su paso.
Conducir y pilotar es un arte al que aspiramos todos aunque unos nacen con él y otros simplemente lo buscan.
Berta.
16 mayo, 2013
14 mayo, 2013
9 mayo, 2013
6 mayo, 2013
Espero que muchas mujeres mejoren su caligrafía y veamos cada vez más.
Poco a poco!! pero las hay que hacen arte con las curvas
¡¡Hola!!
no he tenido nunca ningún contacto con el mundo de las motos, y sin embargo siempre he sentido atracción por él. Así que me he decidido a sacarme el carnet de moto y me está costando horrores… estuve una semana lesionada porque se me cayó la moto en el pie, ahora tengo la mano derecha sin apenas fuerza y los tendones agarrotados… tengo una especie de fatiga muscular en los brazos, porque estoy convencida de que la fuerza física tiene que ayudar y yo muy cachas no estoy… ¡¡pero cada día se me hace largo pensando en la siguiente clase!!
Os leo admirada porque me siento taaaaaan torpe. Llevo 11 clases y me da la sensación de que voy a necesitar 100
Espero llegar a controlar una moto como vosotras algún día.
¡Un saludo y gracias por esta página!
Hola Ana, si quieres podemos publicar tu historia (esto mismo que nos cuentas); solo tienes que mandarmela por email con un par de fotos tuyas
. Seguro que hay más de una chica en tu situación y se siente identificada contigo. Mucho ánimo y verás cómo lo consigues!!!