Victor Kupper, en una de sus fantásticas charlas, explica su fórmula sobre el valor de las personas. Según él, y personalmente creo que tiene toda la razón, el valor de las personas se puede resumir en la fórmula siguiente:

V = (c+h)*a

V: valor

C: conocimientos. Para todo en esta vida se necesitan conocimientos.

H: habilidades. La experiencia y la habilitad te permiten desarrollar todos esos conocimientos.

A: actitud. La manera en la que actuamos. Nuestra manera de ser.

Según Victor Kupper, lo grande de esta fórmula es que los conocimientos suman. Las habilidades suman. Pero la actitud multiplica.

Y es lógico si pensamos que a todos nosotros, nos valoran por cómo somos. Por cómo nos enfrentamos al día a día y en definitiva, por cómo nos movemos ante la vida. Y no por cuántos títulos o conocimientos tenemos.

Pero también es verdad, y cito palabras de Victor, que no hay nada peor que un inútil muy motivado.

No hay nada más triste que ver cómo alguien gira una calle a unos 15-20km/h buscando el suelo con la rodilla. Y pensarás… anda ya. Si, sí. Lo he visto yo con mis propios ojos varias veces.

Con la moto totalmente recta, porque a 20 km/h no se puede tumbar, ver cómo el motero se descuelga para rozar el paso de cebra con la rodilla.

Por supuesto que acto seguido acelera como si activase el propulsor interespacial y se para a los 100 metros porque el semáforo está en rojo.

 

Puntualicemos sobre actuaciones de motivados:

Yo misma he caído en las garras de la motivación excesiva y he cometido alguna tontería propia de motivados. Volver de salir a dar una vuelta, entrar en la ciudad por una de las vías principales y ver delante de ti una maravillosa rotonda sin nadie. Inevitablemente tomas la rotonda más alegremente de lo que se debería y sintiendo, por un momento, cómo el asfalto se ha apoderado de ti.

Pero de ahí, a ir colgado de la moto en todos los cruces… hay mucha distancia.

 

Hacer trail por ciudad. Los motivados nivel dios.

Desde hace algunos años, el trail se ha puesto muy de moda. Si bien antes se destinaba a un colectivo muy concreto, ahora la euforia máxima el tener una moto que te permita carretera y pistas sin distinción. Y la verdad es que es fantástico. Puedes hacer muchísimos kilómetros sin parar y disfrutar tanto de las carreteras de curvas más reviradas como de pistas y caminos de tierra y piedras.

Son motos cómodas y con grandes manillares que te permiten, cuando vas por pistas o caminos, conducir de pie.

¿Te imaginas a alguien conduciendo de pie por Barcelona? Si señores! Yo lo he visto y varias veces también. El sumun de los motivados nivel Dios.

Hace unos días os comenté los 4 nuncas y la clave para ligar con una motera. Hoy hago la reflexión sobre los motivados y sus consecuencias. Que no solo se incluiría en un nunca sino que además de ridículo es peligroso.

Ir intentando rozar con las rodillas en los giros y rotondas de una ciudad puede acabar en un accidente. No tienes visibilidad, no tienes estabilidad y por supuesto que la moto tampoco.

 

A todos los motivados: Guardémonos la motivación y cuando ya no podamos más vayamos de circuito. Allí podemos correr, tumbar hasta dejarnos los codos y tomar más riesgos de la cuenta (sin poner en peligro a los demás). En ciudad, no es necesario.